Segunda Carta a Claudia

Hola Claudia.
Luego de la primera carta que te escribÃ, me siento en la obligación de seguir escribiéndote. Esta obligación auto impuesta, responde a una fuerza innata que habita en mà y que me impulsa dÃa a dÃa a continuar existiendo y buscando a aquellas personas afines que necesitan de mi ayuda.
A pesar de que llegaron a mi mente las más creativas y caóticas maneras de hablar de este tema… cada vez que comienzo a conjugar una oración, otra se interpone y me obliga a detenerme a pensar en la mejor manera de explicar esta farsa, comedia, drama, tragedia o como quieras llamarle. Este asunto que yo entiendo de una manera y que segÃún mi amigo Miguel es la Ãúnica manera de entenderlo. Ãl dice que mi mente es muy peculiar, caprichosa a veces y que mi manera de ver el mundo es Ãúnica, al igual que mi manera de interactuar con las personas. Yo digo que no es nada anormal pensar en la manera que pienso, como también me niego a creer que sea una de las pocas personas que es estrictamente lógica, incluso en los momentos más sensibles y absurdos. Ãl dice que es la Ãúnica manera de entenderlo ya que no se puede ser otra cosa que uno no es. Uno no puede ser otro. Por más empatÃa que se sienta por otra persona, nunca nadie puede entender la realidad desde el punto de vista de otra persona. La empatÃa tal vez ayude, pero si uno no es… si uno no ha existido como esa persona… Tal vez si se llegase al punto de repetir eventos… pero igual no seria lo mismo, es la empatÃa jugando con la lógica y el asunto por entender.
Una vez un maestro de teatro me faltó el respeto cuando le dije que estaba equivocado al decir que el trabajo de un actor era difÃcil. Ãl decÃa que los actores luego de estudiar sus roles, se sumergÃan en un tipo de trance al punto que ellos podÃan creer que ellos eran esas personas a las cuales iban a interpretar. Ãl decÃa que el actor genuino e innato, era siempre el mejor actor, ya que este patrón era parte de sÃ. Yo le dije que dicho patrón existÃa en todas las personas y que la vida para muchas personas era un teatro o una pelÃcula o una telenovela. Las personas aprendÃan sus roles del medio ambiente de crianza. AprendÃan su rol y lo ejecutaban por el resto de sus vidas y que lo realmente genuino de ser ese tipo de actor, era poder improvisar segÃún cambia el libreto, poder seguir siendo, sin salirse del papel. Los actores hacen eso solo cuando se suben a un escenario y luego vuelven a ser ellos mismos. Actores, simulacros de personas, seres incapaces de ser personajes por el resto de sus vidas, siéndolo solo cuando quieren o cuando lo necesitan.
Pero siendo algo asÃ, ¿Cómo saber cuando son ellos y cuando están actuando? ¿En realidad están ellos tan conscientes de sà que pueden fingir ser otra cosa? ¿O dentro de todo el fingir se pierde la definición de ser? ¿Cuántos actores tienen ese problema? ¿Cuántas personas?
Es muy probable que al preguntarle a un actor quién eres, te conteste con su nombre. Pero en realidad ¿qué parte de él define su nombre o qué parte de su nombre lo define a él? ¿Su nombre define la totalidad de su persona? ¿Será acaso importante definirnos por lo que hacemos, por nuestra profesión o hay algo mas allá? Si fuese asÃ, el actor dirÃa: Yo soy fulano, mengano y perenceno, personajes que hago en teatro y televisión. También actÃúo en otros roles en pequeñas producciones de cuando en vez. Soy alcohólico, fumador, fármaco dependiente y sobre todo soy ateo y comunista. Cuando no trabajo en teatro soy guardia de seguridad en un complejo de viviendas o mesero en temporada alta de turismo. ¿Ese actor está consciente que todo eso que hace es lo que es él o hay algo más? ¿Queda algo mas por ser fuera de la compleja estructura capitalista a la que estamos sometidos?
Los artistas, en su inmensa mayorÃa, estamos atados a la necesidad del dinero. Una vez salimos de la universidad, si no nos movemos con gran destreza y prontitud a conseguir vender nuestro producto (en el caso de los actores, ellos como persona o personaje) podemos caer en un estado de extrema pobreza que lleva a la depresión y a la desesperación por conseguir el sustento. Los ideales del arte, el amor al mundo de las ideas y la belleza del alma se vuelven secundarios al impulso primitivo de la supervivencia. El alimento es primero, la mente concentrada en preservar el cuerpo.
Al entrar en la estructura capitalista de un empleo a tiempo completo, se tiene que estar consciente de las razones reales por las cuales se está haciendo ese acto de desesperación. Somos artistas y la idea es sobrevivir para hacer arte. Pero luego todo se nos olvida para dar paso al conformismo alimentado por los comentarios de aquellos que nunca van a entender lo que es el arte. Comentarios como: -âSi no te gusta este trabajo vete a estudiarâ? a lo que uno contesta: -âYa yo estudié, tengo un bachillerato en arteâ? a lo que ellos contestan: -Entonces, ¿por qué estas aquÃ? ¿Por qué no te vas a hacer arte? Como dijo una vez Antonio Martorell: âLa gente trabaja para hacer dinero, el artista hace dinero para seguir trabajandoâ?
Claudia, no podemos dejar que un trabajo, un simulacro de vida, nos consuma. Nosotros sabemos lo que somos. Somos artistas y nos debemos al arte. Tienes que estar consciente que el trabajo es solo una construcción para engañarnos y encadenarnos al sistema capitalista. Hacer dinero para tener bienes y cosas. Sino te sientes feliz compras mas cosas. Eso puede funcionar para una persona comÃún que no entiende de construcciones y mentiras existenciales, pero para un artista el arte es lo Ãúnico que da felicidad.
Yo creo que tu entiendes de construcciones asà que voy a decir lo que tengo que decirte de una manera muy simple. No te juzgo por tu actitud hostil hacia las personas, tu conducta es justificable. Es tu manera de proteger tu integridad como persona y como artista. Es lo que te hace mejor que todos los que te rodean. Pero no puedes dejar que ellos te manipulen haciéndote salir de tu personaje, por que cuando lo permites, tÃú sufres. Tu mascara, Claudia la arrogante, la intolerable, es solo tu personaje dentro de este teatro que nos tocó vivir juntos. Al menos tu personaje solo tiene dos capas, en cambio el mÃo tiene tantas que a veces se entrecruza con otros personajes que me ha tocado vivir. Y es dentro de toda esa mezcla que se producen las más caóticas y creativas maneras de hablar de este tema.
Estoy muy feliz de vivir esta etapa de mi vida por más difÃcil que parezca y sobre todo estoy muy feliz de compartir escena contigo en este teatro al que algunos llaman vida.
Desde lo más profundo de mi persona:
Marcos













