“Siento una simpatía natural y espontánea, hacia las cosas extraordinarias”… Enrique Bunbury.

Tengo que confesar que moría poco a poco el pasado, jueves, 29 de marzo de 2012, en la espera de que comenzara la presentación en el Coliseo de Puerto Rico de uno de mis artistas favoritos, el Señor de Zaragoza, el Rey del Rock en Español, el inigualable, Enrique Bunbury.  Hace varios años, escuché su voz por vez primera, impactada en sobremanera, comencé a aprender sobre su vida. Descubrí que éste hombre nacido el 1964, bajo el nombre Enrique Ortiz de Landázuri Izardui, tomó su nombre artístico inspirado en un personaje del drama “The Importance of Being Ernest” de Oscar Wilde. Siendo una empedernida amante de la música y la literatura pude anticipar el nacimiento de una obsesión. Obsesionarse con Enrique, es algo natural.  Tanto es así que él y su música han sido inspiración para alrededor de 17 libros.

La angustia infligida por la anticipación de verle fue aliviada gracias a la colaboración musical de quien es considerada por muchos, una de las mas innovadoras y originales artistas del patio, Mima. Su melodiosa voz hipnotiza al mezclarse con la propuesta de bases étnicas de su banda.  La cantautora deleitó a los presentes con canciones como “Agua Fría” y “Princesa”. Mima se mostró agradecida y honrada por la oportunidad de compartir con un artista del calibre y la trayectoria de Bunbury el escenario más importante de la Isla.

A las diez de la noche, llegó el momento esperado. Cuando se escucharon los primeros acordes de la guitarra de Álvaro Suite, aquellos que amamos la música de Bunbury sentimos gran placer.  Allí estaba, genio y figura, vestido con chaqueta y pantalón ceñidos, cubiertos de rojas llamas  e interpretando con su magistral voz el tema “El Mar, el Cielo y Tú” del maestro Agustín Lara. Continuó inmediatamente con otro tema de su nuevo disco “Licenciado Cantinas”, una cumbia titulada “El solitario (Diario de un Borracho”) del señor Alfredo Gutiérrez. Acto seguido cantó dos de los muchos temas que lo han hecho famoso como solista: “El Viaje a Ninguna Parte” y “La Señorita Hermafrodita”. Su fiel audiencia quedó rendida ante su impresionante voz, su presencia escénica, y los exuberantes manerismos que tanto le caracterizan. Luego el intérprete presentó a su banda y habló un poco del su nuevo disco, que da nombre a su gira Licenciado Cantinas. Según explicó, este proyecto ha sido el resultado de la recopilación de temas que gozan de gran envergadura en la música Latinoamericana. Son temas recopilados en bares y cantinas visitadas en sus múltiples viajes y cuentan la historia del Licenciado Cantinas. Esta es una historia de llena de la belleza del amor, y de los desvaríos de un corazón despechado.  Para los que no lo saben, esté disco salió al mercado en conjunto con un cortometraje del mismo nombre que puede ser descargado gratuitamente en www.bunbury.com. Les recomiendo que lo vean si están en busca de algo único e impresionante. Este filme sencillamente ejemplifica la versatilidad y originalidad de este artista.

También de Licenciado Cantinas cantó temas como el bolero, “Ódiame”, original de Federico Barreto y Rebel Otero López, “Animas que No Amanezca” de Guadalupe Ramos, y “El Día de Mi Suerte” de los puertorriqueños Willie Colón y Bobby Cruz, a quien dijo buscaba honrar con humildad y respeto.  Para complacer la urgencia de su música más conocida, nos regaló temas como: “No Me Llames Cariño”, “Sácame de Aquí”, “Suertecita”, “Lo Cotidiano”, y “El Hombre Delgado que No Flaqueará Jamás”. Definitivamente, fue un concierto de altura, en el que Enrique Bunbury demostró una vez más lo que significa ser un verdadero artesano musical que nunca cesa de crear y que vive en constante transformación.

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